28/3/06

TRISTE SOLEDÁ (...con sus costaleros)


Cuando las campanas
redoblan su eco
gorteando’n sus bocas
sus lenguas de jierro,
bajo’l capirucho,
con sus caramelos,
jacen carrefilas
con paso mu lento;

y unos por promesa,
y otros por su credo,
agilan p’alante
tos los nazarenos.

Van abriendo’l paso
a un hombre mu güeno
qu’icen que a la crus

no le tuvo mieo;
que jué por sus pasos
a morí en un cerro
bandeao de ladrones,
jace mucho tiempo,
pa jacer cristianos
a to’l mundo entero
y en un cacho e pan
nus queó su cuerpo.

Icen que su padre
jué un güen carpintero;
y Él jizo’l oficio

serrando maeros;
pero qu’endispués,
pasao argún tiempo,
en los sus oíos
arguien dende’l cielo
l’icía en vos baja
los más sabios verbos
y que su trebajo
no era pa tableros.

Icen que se jué
pateando senderos

pa icirle a la gente
mandamientos nuevos
jaciendo milagros
con muertos y ciegos
y que sus palraos
calaron tan lejos
que los mandamases
romanos aquellos

con trenta moneas
mercaron un beso
pa que aquella noche
d’olivos y rezos
señalara’l Hombre
pa dir a prendeglo.

Icen qu’Él icía

qu’era Rey de Reinos
y que un tal Pilatos
s’acagazó al veglo,
se lavó las manos
y dejó que’l pueblo,
con voces y chillos
y bulra y disprecio,
jundiera en sus manos
los clavos de jierro.

Y hoy en carrefilas
tos los nazarenos

arropan el paso

d’aquel Cristo güeno
al son que le marcan
los sus costaleros,
pasino a pasino,
meneo a meneo,
cimbreando la crus
qu’aguanta to’l peso
d’ese Hombre que icen
que bajó del cielo
na más que pa icirnos
que seamos güenos.

Y atrás vié la Vigen
con su manto negro,
qu’esparrama lágrimas
por el Hijo muerto;
es La Soledá
con su palio al viento
zarandajeá
por sus costaleros

que traen en el alma
el luto y el duelo.

Y al son de trompetas
y tamborileros;
y sabias saetas
rumiás por el pueblo
(prodigio de voces,

Badajó saetero)
s’alejan bailando
con su desconsuelo.

¡Triste Soledá,
con sus costaleros!

Javier Feijóo
(Del mi libro: "oCURRencias")
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